El tambor que anunció el fin del Imperio Napoleónico

Nos encontramos en el año 1808, las tropas de Napoleón ocupan prácticamente toda Europa y también han ocupado gran parte del territorio español, sólo algunas ciudades y otros reducidos focos son capaces de plantar cara a los imparables ejércitos napoleónicos vencedores en todos los campos europeos. Sin embargo Napoleón pronto se daría cuenta de que su guerra contra España no iba a ser tan sencilla como pensó en un principio, la recordaría siempre como “La maldita guerra de España”.

La lucha contra las tropas ocupantes francesas se generalizó en todo el territorio, mientras el ejército español se recomponía poco a poco, la base de la resistencia se encontraba fundamentalmente en las milicias urbanas y en los rebeldes que se ocultaban en las montañas y serranías, como los bandoleros, que mediante su llamada guerra de guerrilla hostigaban sin descanso al francés, de tal manera que muchas veces se vieron impotentes para frenar el desgaste que este tipo de guerra les suponía.

El ejército imperial estaba preparado para destruir a cualquier enemigo en el campo de batalla, frente a frente, pero era incapaz de luchar contra pequeñas y medianas partidas que usaban la sorpresa como fuerza en su ataque.

(Esta obra de Francisco de Goya realizada en  1814 no pasó sin pena ni gloria a la Historia del Arte, ya que simbolizó para muchos el coraje y la lucha del pueblo español ante los invasores. Frente a un ejército derrotado y disperso la única resistencia ferrea que se encontró Napoleón vino de la mano del pueblo y de los rebeldes o bandoleros que formaron partidas por todo el territorio español.)

Este episodio que voy a relatar, sería uno de los muchos que se dieron en España durante esta época, algunos fueron exitosos, otros desafortunados, pero todos ellos sin duda heroicos, pues fue esta la época en la que aparecieron grandes héroes que lucharon por liberar a España de la garra napoleónica y surgieron en todas sus regiones, en Navarra, en Castilla, en Andalucía y en este caso sería en Cataluña.

Cataluña se sublevó desde el principio, pero Barcelona estaba ya ocupada por Duhesme y su “Cuerpo de Observación de los Pirineos Orientales”, que constaba de dos divisiones de infantería, la primera entre Badalona y Mataró, y la segunda (italiana) en Barcelona. También habría una brigada de caballería francesa en Barcelona, una brigada de caballería italiana en Hospitalet y Sans, y un batallón suelto de infantería guarneciendo el castillo de Figueras.

Los Somatent (del pintor Martí Alsina). Eran un cuerpo armado de autoprotección civil, separado del ejército, para propia defensa y la de la tierra. Era un cuerpo de carácter a la vez policial (en el ámbito local) y militar (en el general).

Uno de los principales focos de insurrección se dió en Manresa, para sofocarla, el 4 de Junio de 1808 un ejército francés compuesto por 3.800 hombres y comandados por Schwartz salió de Barcelona.

Para llegar a su destino tenían que atravesar el paso de Bruch. Las instrucciones de Schwartz eran dirigirse por Molins de Rey y Martorell hacia Manresa, exigir allí una contribución de 750.000 francos y castigar a los cabecillas de la rebelión, destruir los arsenales que allí hubiera y después dirigirse por Cervera hacia Lérida, tomarla y cobrar una contribución allí de 600.000 francos, después de esto debería acudir hacia Zaragoza para encontrarse con Lefevbre y entregarle esos dineros para pagar a las tropas.
Lo cierto es que era una gran empresa para tan poco ejército, pero el arrojo y valentía de las invictas tropas francesas era grande y se pusieron en camino.

Ese mismo día la marcha se ve interrumpida por un gran aguacero que hace que todo el contingente deba refugiarse en Martorell. Este contratiempo fue fundamental para que diera tiempo a organizar una contrapartida de resistencia. De esta manera se tocó a somatén (toque de alerta a base de campanas) y un grupo de somatenes y paisanos armados con hachas y escopetas que habían salido de Igualada, proclamó a don Antonio Franch como su jefe, y se dirigió a las alturas del Bruch, donde mejor podrían aguantar al enemigo.

De esta forma, días después las fuerzas francesas compuestas por soldados del Regimiento de Soldados Suizos número 1 de Wimpffen y soldados valones de la guarnición de Barcelona, se enfrentaron a una partida de voluntarios de diferentes pueblos y ciudades de Cataluña y de somatenes (muy entusiastas pero poco armados y entrenados) que formaban un grueso de 2000 hombres.

El choque fue más bien una emboscada, al llegar a la primera revuelta del camino que conduce a Igualada, los somatenes que habían cortado el paso con troncos y habían hecho algún parapeto precario, comenzaron a disparar desde un bosque de pinos cercano. Schwartz consiguió desplegar uno de sus batallones y expulsó del bosquecillo a los emboscados, persiguiéndoles hasta Casa-Masana, donde se encontraron con que allí acudían todos los somatenes de la comarca, así como otros destacamentos. El batallón francés por tanto se vio sorprendido y se retiró en desorden hacia el Bruch perdiendo unos 300 hombres.

En Bruch se encontraba el resto de las fuerzas francesas, Schwartz intentó formar un gran cuadro con todas las tropas que pudo juntar y contraatacar a los catalanes.

(El tamborilero de Bruch)
Aquí es donde surge la historia del Tambor del Bruc (o del Bruch). Esta historia cuenta el episodio del joven pastorcillo que acompañaba a las tropas catalanas y que puso en fuga a las tropas napoleónicas. Isidre Lluçà i Casanoves, el niño de la historia, no podía combatir por su edad, pero quiere ayudar a su pueblo contra los franceses, así que toma su tambor y se pone a tocar. El eco de las montañas de Montserrat hace que dé la impresión de que son miles de tamborileros y por lo tanto los franceses dedujeron que se enfrentarían a un ejército enorme, decidieron huir y no plantar batalla y el ejército francés se batió en retirada.

Al principio las tropas de Schwartz se replegaron con cierto orden, perseguidos de cerca por los somatenes, pero al llegar a Esparraguera se encontraron el camino cerrado y a los lugareños atrincherados, así que tuvieron que dividirse campo a través, perdieron una pieza de artillería y se desordenaron según caía la noche, regresando a Barcelona en la madrugada del día 7 en estado lastimoso.

Esta fue la primera refriega del Bruch, pero habría una segunda. Duhesme juntó más tropas, y lo intentó con una división entera, pero otra vez se encontró con la resistencia de los valerosos somatenes y de los guardias valones y los suizos, y además habían recibido algún viejo cañón, que junto con el capturado a Schwartz cerraron el paso a las columnas francesas. Duhesme también se echó atrás esta segunda ocasión y esto sirvió para que toda Cataluña se levantara en armas enardecida por estas dos acciones victoriosas. Fue la primera victoria que España, gracias a los voluntarios catalanes, obtuvo sobre las armas de Napoleón que tenían fama de invencibles.

Dos meses y medio después los ejércitos de Napoleón eran derrotados completamente por el ejército español en Bailén, era el comienzo serio del proceso de expulsión de los franceses de España y la primera gran derrota de un ejército napoléonico.

(La Batalla de Bailén se libró durante la Guerra de la Independencia Española. Tuvo lugar el 19 de julio de 1808 junto a la ciudad jienense de Bailén. Enfrentó a un ejército francés de unos 21.000 soldados al mando del general Dupont con otro español más numeroso (unos 27.000) a las órdenes del general Castaños. Fue la primera gran derrota de un ejército napoléonico)
No fue el fin de la historia, posteriormente Napoleón en persona llegaría a España con su viejo ejército y más de 150.000 hombres curtidos en los campos de Europa y cambiaría la historia inclinándose de momento la balanza de nuevo hacia el lado francés.

Sin embargo algo había cambiado. Se había demostrado que los franceses no eran imbatibles por lo que la moral no decayó en Cataluña ni en el resto de España de tal manera que años después tras el empecinamiento de los rebeldes españoles, el ejército, la población etc… se consiguió echar poco a poco a los franceses. España no vencía en todas las ocasiones, pero luchaba siempre y finalmente, sería España el primer frente donde Napoleón comenzó a perder la guerra. Quizás todo gracias a un niño y  el redoble de su tambor que consiguió despertar de su letargo a la dormida España.

Curiosidades:

» Años después Napoleón escribiría de su puño y letra en referencia a la guerra contra España :

“Esta maldita Guerra de España fue la causa primera de todas las desgracias de Francia. Todas las circunstancias de mis desastres se relacionan con este nudo fatal: destruyó mi autoridad moral en Europa, complicó mis dificultades, abrió una escuela a los soldados ingleses… esta maldita guerra me ha perdido.”

Escribiría también desde su exilio en Santa Elena :

“Los españoles desdeñaron el interés para no ocuparse más que de la injuria (…) todos corrieron a las armas. Los españoles en masa se condujeron como un hombre de honor”

» En Bruch, hay un monumento, y una inscripción, que dice:

Viajero, para aquí, que el francés también paró,
el que por todo pasó no pudo pasar de aquí.

» Somatén es en catalán ‘sometent’ que parece que deriva de la raíz ‘so’ sonido y ‘emetre’ emitir. En origen es un cuerpo armado popular para la defensa contra los bandidos que se agrupaba y convocaba por medio del sonido (el toque de sometent).

» El enfrentamiento de Bruch sucedió veintinueve días después del sangriento 2 de Mayo de 1808 en Madrid, fecha del comienzo de la Guerra de la Independencia de España.

 (Estatua ecuestre de un bandolero en el pueblo de Ronda)
Algunas cifras de la Guerra de la Independencia:

» La sangría que la guerrilla produjo en las fuerzas armadas francesas fue muy importante. Si los napoleónicos (según el historiador militar B.H. Liddle Hart) en sus enfrentamientos contra los británicos en la Península tuvieron unas 45.000 bajas en 5 años y las bajas totales francesas se calculan en unos 250.000 hombres en España, podemos deducir que unos 200.000 soldados franceses murieron frente al ejército regular español y sobretodo frente a las guerrillas de bandoleros.

» En cuatro años de guerra 1808-1812 hubo cerca de 300.000 soldados napoleónicos en España, un ejército bien instruido, equipado y disciplinado. Tuvieron enfrente al ejército español compuesto por unos 150.000 hombres peor equipados y entrenados, formados en gran parte por levas inexpertas aunque muy voluntariosas. Fueron ayudados por unos 60.000 efectivos entre ingleses y portugueses. Los franceses hubieran derrotado sin paliativos a sus contrincantes de no ser por la enconada oposición de la guerrilla española que planteaba un tipo de guerra desconocida y alejada del campo abierto donde no hubiera tenido nada que hacer frente al ejército imperial. A base de emboscadas y sabotajes mermaron la capacidad del mejor ejército de Europa en ese momento.

El oficial de inteligencia británico Edgard Cocks escribiría :
“Las guerrillas españolas que llevaron a cabo  misiones secretas tras las líneas francesas con ayuda de los guerrilleros, han hostigado mucho al enemigo; son muy eficaces porque le obliga a la creación de numerosos destacamentos para poder asegurar las comunicaciones y ejercer algún tipo de autoridad sobre los recursos del país”

El general francés Auguste Julián Bigarré, ayudante de campo de José I, afirmó que :

“Durante la guerra de España las partidas han afectado a las tropas francesas mucho más que los ejércitos regulares; se ha admitido que las mismas asesinaban no menos de 100 hombres por día. Eso quiere decir que, en el espacio de cinco años, han matado a 180.000 franceses …”

Uno de los primeros historiadores de la contienda, el fraile agustino Salmón, lo expone también con bastante claridad:

“No es posible hacer un retrato completo de la deuda que pesa sobre la nación hacia esas valientes partidas. Aunque no podían decidir su sino con un solo golpe, mantenían la esperanza e inspiraban a quienes estaban asustados o desesperados […] Al mismo tiempo, no cejaron en su acoso al enemigo, arruinándolo poco a poco con pequeñas refriegas y reduciendo su área de dominación al espacio físico que ocupaba”.
En definitiva, las guerrillas constituyeron la mayor amenaza para los ejércitos de Napoleón. Por sí solas no hubieran podido derrotar al invasor, pero fueron un elemento determinante para su desgaste y acoso. El segundo factor determinante fue la resistencia tenaz del pueblo y por último la labor fue completada con el ejército y grandes generales como Palafox o Castaños para llegar a la victoria final.

Fin.

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